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El software libre en el IES Juan Carlos I

por Fernando Lisón

(Última revisión: enero 2011)



Pedro Reina

La historia del software libre en el instituto Juan Carlos I de Ciempozuelos, se remonta al curso 2000-2001, cuando nuestro compañero Pedro Reina empieza a impartir sus clases de la asignatura de Informática y de Tecnologías de la Información, utilizando software libre: StarOffice y Gimp sobre Windows 98.

Con la aprobación del recién estrenado equipo directivo encabezado por D. Mariano Ayarzagüena, Pedro propone algunas mejoras para el curso siguiente, que logra llevar a cabo gracias a su formidable voluntad:

Aprovechando los huecos en nuestros horarios y muchos, muchos recreos, algunos compañeros nos "pegábamos" a él y así dimos -al menos yo- los primeros pasos en el software libre, en una suerte de "Academia platónica" sin certificados de los cursos.

Pedro tuvo que afrontar las críticas de algunos compañeros que encontraban dificultades en su trabajo, y no se veían capaces de resolverlas sin usar los programas que tenían en casa, en la mayoría de los casos de forma ilegal.

Trataba de explicarles soluciones diversas, y siempre se mantuvo firme en su propósito de no instalar ningún programa del que no tuviésemos la correspondiente licencia. Como los departamentos didácticos no querían gastar su presupuesto en los programas, la situación se mantuvo -con ciertas tensiones- a favor del software libre.



El siguiente hito importante en esta historia se produce durante el curso 2002-2003 con la llegada de una aula nueva dotada por la Consejería de Educación, a través de su Servicio de Tecnologías de la Información y la Comunicación, del que ya era Jefe D. José Quirino Vargas Ibáñez.

Por el empeño puesto en ello por D. Ismail Alí, asesor técnico-docente del Servicio de Tecnologías, los equipos traen arranque dual con RedHat 7.3 y además, la partición de Windows XP incorpora algo de software libre, en especial OpenOffice.org (versión 1.0.1), y programas para generar actividades didácticas, como Clic 3.0 y HotPotatoes.



D. José Quirino Vargas

D. Ismail Alí

Por desgracia, RedHat no resulta atrayente ni sencillo para la mayoría del profesorado, y su uso es muy esporádico. Mejor suerte corre OpenOffice.org -sobre Windows- que empieza a ser solicitado por algunos compañeros para instalarlo en casa.

Tal vez por eso, ese mismo año, Pedro Reina publica un CD en el que incluye un completo curso de informática utilizando sólo software libre e incluye en él las últimas versiones de todos los programas utilizados sobre Windows. Todos los materiales tienen licencia GPL, y el CD se distribuye gratuitamente entre los compañeros interesados.

El CD de Pedro ha sido una tradición en el Juan Carlos I durante muchos años, hasta que suprimimos completamente Windows de la sala de profesores.



Los siguientes años de la historia corren en paralelo con la historia de MAX.

Son años relativamente tranquilos en el instituto en lo referente al uso de las tecnologías. José Alberto Vinagrero, miembro del grupo de desarrollo de MAX desde sus inicios, ocupa el cargo de coordinador TIC, y se encarga de la instalación de cada una de las versiones de la distribución que van viendo la luz. Actualiza el software libre para windows del aula de informática y de la sala de profesores y mantiene la política de no instalación de software sin licencia.

Con el paso de los años, algunos compañeros tienen ya suficiente pericia en el manejo de los programas libres, en especial de OpenOffice, y pueden contestar a las muchas preguntas que hacen los recién llegados cuando no encuentran los programas que buscan.

La situación en la sala de profesores ha cambiado poco: los ordenadores tienen arranque dual, pero la mayoría de los compañeros elige Windows. José Alberto da el primer golpe de mano y deja uno de los ordenadores sólo con MAX 2. El resultado es esperanzador, pues aunque se sigue prefiriendo usar los otros equipos, cuando todos están ocupados, muchos empiezan a utilizar MAX para navegar o hacer pequeños documentos con OpenOffice.


Vinagrero es destinado a otro centro y paso a ocupar el puesto de coordinador TIC, manteniendo la línea de mis predecesores.

El Ciclo Formativo de grado medio renueva su aula de informática con equipos que sólo tienen Windows XP y software privativo, y por primera vez los equipos se conectan en red, aunque carecen de conexión con el resto del instituto y de salida a internet por encontrarse alojados en un edificio anexo.

Para poder instalar MAX 3.0 se aumenta la memoria de los equipos de IBM hasta los 640 Mb.

A finales del curso 2006-2007 planteo al equipo directivo la necesidad de suprimir, por obsoletos, los Windows 98 que mantenemos en la sala de profesores y mi convencimiento de que MAX (versión 3.0 en ese momento) es un sistema operativo suficientemente fiable y fácil de usar, como para no tener que plantearnos la compra de licencias de nuevas versiones de Windows.

El director, Mariano Ayarzagüena, da su aprobación y el curso siguiente "estrenamos" la sala de profesores con cinco equipos viejos que solo tienen MAX.



Por iniciativa de Pedro Reina, el claustro de profesores decidió dedicar el aula a Eduardo Pla, en homenaje a este gran amigo y defensor del software libre que había fallecido recientemente.

Ese mismo curso recibimos una segunda aula de informática dentro de un proyecto experimental de la D.G.I.S. que, en la misma línea, quiere probar si MAX es suficiente para soportar la carga de trabajo de un aula de informática.

La Consejería ha hecho otras dotaciones similares a otros Centros incluyendo arranque dual con Windows; de hecho, tenemos las licencias de los programas para Windows, y el proyecto es sólo un acuerdo con la dirección del Centro para no instalarlas y tener sólo la parte de MAX.

Desde el primer momento de la puesta en funcionamiento del aula Eduardo Pla, ya con la versión 3.1 de MAX, tiene un índice de ocupación similar al aula de IBM, por encima del 90% de las sesiones, y la mayoría de los profesores la prefiere.

Esta preferencia se debe fundamentalmente a que los equipos son mucho más modernos, tienen procesadores más rápidos y más memoria, y son más fáciles de usar, ya que, por ejemplo, tienen conectores usb y de auriculares en la parte frontal, mientras que los del aula de IBM sólo tienen conectores usb y de no fácil acceso.

Sin embargo, que la preferencia se base en las características de hardware y no en el hecho de tener sólo software libre, me parece especialmente importante, pues significa que los profesores se sienten igual de cómodos sobre los dos sistemas operativos, y a ninguno le supone la más pequeña dificultad trabajar con MAX.

Sólo el profesorado de Tecnología y del Aula de Enlace no encuentra software libre equivalente para determinadas áreas de su curriculum, aunque estos planteamientos son menos numerosos con cada versión de MAX.






Durante el curso 2009-2010, alcanzamos un nuevo nivel de desarrollo del software libre gracias a la participación en dos actuaciones más de la Dirección General de Infraestructuras y Servicios, enclavadas en el "Proyecto para la modernización de las infraestructuras de las redes de comunicaciones de los centros de Enseñanza Secundaria (MIES)":

Por otra parte, se procedió a la instalación de arranque dual con MAX 6 en los ordenadores del aula de informática del Ciclo Formativo y a completar la parte de Windows con programas de software libre.




Durante este curso 2010-2011 hemos vuelto a ampliar la memoria en el aula IBM hasta 1.5 Mb para dar cabida a MAX 5, a la espera de la versión definitiva de MAX 6.

El aula Eduardo Pla está funcionando con las versiones betas de MAX 6 desde principio de curso.

El programa ABIES 2 de gestión de la biblioteca, que nos obligaba a tener un equipo con Windows, ha sido instalado en la máquina virtual de un equipo con MAX 6.

De los cuatro portátiles de que dispone el instituto, tres de ellos tienen sólo versiones de MAX.

Pero, sin duda, el hito más importante durante este curso ha sido la decisión del claustro respecto a la utilización de las pizarras digitales interactivas que acabamos de recibir: por acuerdo unánime, solo se utilizarán con software libre.







Sin duda, también ha sido muy importante la participación de gran parte del profesorado del instituto en actividades de formación relacionadas con MAX y el software libre en general. En algunos casos, gracias a los cursos ofertados por el CTIF de Acacias o el CRIF Madrid-Sur, y en otros mediante la realización de Seminarios y Grupos de Trabajo propios del centro.

Pero no todo es color de rosa, pues la administración, además de menoscabar continuamente los esfuerzos hechos con MAX con multimillonarios contratos con Microsoft, nos enfrenta en el día a día con otros escollos:



En conclusión, la experiencia demuestra que ni profesores ni alumnos tienen problemas graves en el uso del Software Libre.

Es cierto que en algunos ámbitos, como la atención a alumnos con necesidades educativas especiales, o acogidos en el aula de enlace, o en las actividades específicas de los Ciclos Formativos y los PCPI, faltan todavía aplicaciones de software libre equivalentes a las actuales de software propietario, y tal vez las autoridades educativas deberían hacer el esfuerzo económico necesario para que se cubriesen.

En los demás casos, la ligera preferencia por Windows y los programas propietarios, cuando la elección es posible, se debe a la simple inercia de lo conocido, pues la inmensa mayoría del profesorado entiende las ventajas del Software Libre sobre el privativo.

En mi opinión, el profesorado de la Comunidad de Madrid está sobradamente preparado para desempeñar su función docente sin tener que recurrir a software propietario, y lo haría sin dificultades si, como ocurre en otras comunidades autónomas, tuviese que hacerlo.

El arranque dual, cuya importancia ha sido indiscutible en el proceso de implantación descrito, debe dejar ya paso a equipos que tengan solo MAX, para "empujar" así a los profesores a que lo utilicen y comprueben por ellos mismos que no pasa nada, que todo está donde se espera y que se puede trabajar perfectamente.